Alberto Martínez: «Mi vida deportiva fue una montaña rusa. Ahora me da pena haber dejado el atletismo de alto nivel con 25 años pero necesitaba alejarme de las presiones»

Alberto Copa del Mundo

Texto de Ángela Ruiz Terán

Fotos: RFEA, FCA, Roberto Ruiz y Reinosa Running

Hay estrellas que permanecen inmóviles durante años, de todos los tamaños e intensidades. Y las hay fugaces, esas a las que todo el mundo quiere ver al menos una vez en la vida. Hace dos décadas, una de estas últimas, con forma humana y corazón de atleta pasó por el atletismo cántabro dejando su rastro más allá de nuestras fronteras. Fue veloz cada vez que se colocaba en unos tacos o cogía un testigo, al igual que lo fue su desaparición pocos años después. La casualidad hizo que Alberto Martínez, el mejor cuatrocentista cántabro, se topara con el atletismo una tarde en un parque de su Reinosa natal cuando tenía nueve años: “Me encontré a unos niños entrenando y me junté a ellos”, recuerda. Tras militar en el club Atlético Reinosa, en el Sidenor Reinosa con Eduardo Álvarez y, tras hacer parada en Torrelavega, con 21 años marchó a León para continuar allí su carrera atlética. Alberto sintió en primera persona las dos caras del atletismo. Vivió el éxito siendo muy joven, y sufrió las presiones de quien se juega todo a una carta. Un oro en el relevo 4×400 del Campeonato de Europa Júnior de Eslovenia fue el preludio de lo que el atletismo, y en especial el relevo largo, le tenían preparado. Un año antes, Alberto rozó el podio mundial en Sídney como integrante del relevo, con récord de España júnior incluido. Había futuro en la velocidad española, un futuro que se convirtió en presente en el 2002, cuando Alberto -junto a Carlos Meléndez, David Canal, y Salvador Rodríguez- fue bronce con récord nacional -que ha durado 17 años-  en el Campeonato de Europa de pista cubierta en Viena. El Europeo de Múnich en 2002 y los Mundiales de Budapest en 2004 engrosan su palmarés, además de ser medallista en Campeonatos de España y poseer la plusmarca cántabra absoluta de 400 metros. Alberto dejó el recuerdo imborrable de un “apasionado del atletismo” que tuvo que salir de esa burbuja para empezar a mirar la vida desde otra perspectiva lejos de las pistas.

– En Reinosa se formó como atleta logrando un oro europeo júnior, ¿qué supuso llegar al atletismo de alto nivel desde tan joven?

Desde la categoría júnior tuve un cambio en mi vida deportiva. En el momento en el que empecé a ver que podía hacer cosas buenas en el atletismo comencé a dedicarle más tiempo y a ser un poco más profesional en ello. El primer año de categoría júnior, en el 96, me seleccionan para ir al campeonato del mundo a Sídney donde quedamos cuartos en el relevo 4×400. Al año siguiente, en el Campeonato de Europa Júnior de Eslovenia corrí tanto la prueba individual, quedando cuarto de Europa, como el relevo 4×400, en el que fuimos oro. A partir de ahí mi vida deportiva fue un poco una montaña rusa. Después tuve un par de años un poco bajos, dejé de entrenar con Eduardo en Reinosa y bajé a Torrelavega. Esa fue una época de cambios en la que estaba un poco desanimado y no estuve todo lo bien que se esperaba. No acabé de cuajar en Torrelavega y a través de un amigo, que me habló de José Manuel Rodríguez, ‘Morgan’, el entrenador de León, decidí dar el paso y seguir mi trayectoria allí.

Web Reinosa running

ALBERTO MARTINEZ-2 ROBERTO RUIZ

– ¿Cambió mucho la forma de ver el atletismo cuando decidió marchar a León?

Desde júnior me mentalicé y empecé a ver el atletismo como algo más profesionalizado. Después estuve un tiempo un poco desesperado porque no encontraba el entrenador que yo creía que necesitaba, y cuando llegué a León sentí que lo había encontrado. El cambio para mí fue muy bueno, di con un técnico que se ajustaba a lo que necesitaba y con un grupo de entrenamiento de calidad en el que estuve muy a gusto, con compañeros con los que compartir sesiones tanto en series cortas como en largas. Eran entrenamientos duros pero llevaderos. El contar con un grupo numeroso y variado hacía que se hiciera todo más ameno. Primaba más la intensidad que el volumen, eran entrenamientos de gran dureza pero no te costaban tanto porque tenías compañeros que te ayudaban en las series. Unos con otros fuimos mejorando. Ya como promesa fui convocado para ir a una Copa de Selecciones como absoluto, y con el salto a León pasé a ganar alguna medalla en Campeonatos de España absolutos y fui seleccionado como reserva para el Campeonato del Mundo de Edmonton (Canadá) en 2001.

– Y un año después, en el 2002, consiguió el bronce en el relevo 4×400 del Campeonato de Europa de Pista Cubierta en Viena, con récord nacional incluido. ¿Cómo recuerda ese campeonato?

El 2002 fue el año en el que más éxitos conseguí, y el bronce en Viena fue el mayor a nivel absoluto y quizás uno de los momentos más especiales de mi carrera atlética. Fue un año muy bueno en el que estuve en plena forma. Además del bronce que conseguimos en el relevo, hicimos el récord nacional, un récord que nos ha durado hasta el año pasado cuando nos le batió el cuarteto formado por Óscar Husillos, Manuel Guijarro, Lucas Búa y Bernat Erta. En ese campeonato también corrí la prueba individual aunque me fui en las eliminatorias. Atléticamente fue un año muy bueno. Después, al aire libre, fuimos al Campeonato de Europa de Múnich, donde no nos clasificamos para la final, y en 2003 me lesioné. A raíz de ahí empezó un poco el declive. En 2004 fui al Campeonato del Mundo de Pista Cubierta de Budapest pero viviendo de las rentas pasadas, entrenando muy poco.

Viena

– Dejó el atletismo siendo muy joven. Económicamente, ¿resultó difícil ser atleta de alto nivel?

La verdad es que mi carrera atlética ha sido corta, lo dejé pronto. Las presiones juegan un papel muy importante y en ese momento prioricé otras cosas. No había estudiado nada de lo que pudiera ejercer de forma profesional y decidí hacer enfermería. Ambas facetas requerían mucho tiempo y ni lo uno ni lo otro iba a salir bien si no me enfocaba en algo. No me arrepiento de nada pero sí que ahora lo pienso y me da pena que con 25 dejara de correr porque soy un apasionado del atletismo, pero creo que en el momento en que lo hice era lo que necesitaba. El ir a competir y jugarte becas en una sola competición era cargar con muchísimas presiones que me llegaron a afectar. Tuvimos suerte de que era una época de dinero a nivel nacional y sí que había ayudas, pero podías ganar algo de dinero un año y al siguiente si estabas lesionado no ganabas nada. No veía que eso me iba a suponer ningún tipo de beneficio a largo plazo y llegué a pensar que necesitaba tener algo a lo que poder agarrarme en un futuro. En aquel momento dejé de disfrutar y necesitaba alejarme de esas presiones porque al final lo pasaba mal. Si algo te deja gustar lo mejor es no seguir porque ya no llegas a entrenar de la misma manera. Empiezas a verlo como una profesión y profesionalmente tampoco es gratificante porque no tienes algo fijo a lo que agarrarte. Preferí empezar a trabajar y no tener esas incertidumbres.

– Coincidió con una gran generación de cuatrocentistas con los que subió a los podios internacionales en varias ocasiones pero que también supuso un encarecimiento de las medallas a nivel nacional, ¿cómo lo vivió?

Siempre hubo mucha fama de la generación del 78, había buenos velocistas, pero también muy buenos mediofondistas y fondistas como Jesús España o Juan Carlos Higuero. En general fue una generación muy buena de atletas y fue bonito el formar parte de eso sin pensar más allá. Yo siempre lo he visto como un aliciente que te hace mejorar y estar ahí. Si tienes un grupo de gente que está en buenas marcas, eso te lleva a mejorarlas tú también y a tener más motivación. Actualmente se ha vuelto a ver una muy buena generación en el 400, incluso mejor, y supongo que lo verán también de la misma manera.

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Foto reinosa running

– Destacó en los 400 metros pero también ostentó el record de Cantabria de 100 metros y sigue estando entre los mejores de siempre en 100 y 200, ¿por qué apostó por el 400? ¿Cómo se definiría como atleta?

El 400 al final reunía las características que tenía, se adaptaba a lo que yo era. Era rápido y al mismo tiempo tenía fondo pero no para ser ni un gran fondista ni un gran velocista. Por mi físico quizás era un atleta más de 200, pero sí que iba muy bien de caja torácica e incluso para correr mediofondo me defendía. Encontré una prueba que se adaptaba a mis necesidades porque ni era increíblemente rápido para correr 200 a nivel nacional ni era lo suficientemente bueno en 800 como para haber obtenido grandes resultados.

– Su andadura atlética comenzó en Reinosa, y hace unos años cerró el círculo corriendo como veterano en las filas del Reinosa Running y subiendo al podio nacional y europeo en 1.500 y 3.000. ¿Qué le llevó a volver a las pistas?

Durante mucho tiempo no quise saber del atletismo. Creo que es algo que nos pasa a mucha gente al dejarlo, que tenemos una temporada de querer olvidarnos un poco de ese mundo. Es como un tiempo de duelo. Después de esa etapa me fastidié una rodilla en la moto, por lo que empecé a hacer bicicleta y volví a salir a correr de forma continua. Ahí fue cuando estuve corriendo como veterano con el Reinosa Running y compitiendo en algunas carreras de fondo. Corrí el 1.500 en el Campeonato de España Veterano y gané, y luego participé en el Europeo en San Sebastián, quedando segundo en el 3.000 y tercero en el 1.500. Soy muy competitivo y me gusta dar todo siempre por lo que a esta vuelta a las pistas le dediqué tiempo e hice muchos kilómetros. De alguna manera todo lo que no pude hacer unos años atrás me puse a hacerlo en esos años.

– Sigue manteniendo el récord de Cantabria de 400 metros al aire libre (46.43 ) y en pista cubierta (47.17), además del sub 23 al aire libre y el sub 20 al aire libre y en pista cubierta. ¿Cómo ve el atletismo regional?

Veo muy buenos atletas que pueden tener mucho futuro, e incluso ya son presente. Han salido buenos velocistas como Adrián Rodríguez y lo único que hace falta es que se consoliden y continúen. El problema es que no hay grandes apoyos, y si la gente no tiene un apoyo económico o de equipo se acaban diluyendo y dejándolo, bien por estudios o por trabajo. Creo que sería bueno que a la gente que tiene talento y futuro se les haga un seguimiento, se les beque y tengan posibilidades de hacer cosas.

En el atletismo cántabro creo que siempre ha habido grandes atletas para una Comunidad tan pequeña, pero al final muchos se diluyen por diferentes cosas. Todo se resume en que al principio se hace para pasártelo bien y vivir experiencias pero llega un momento en que las prioridades van cambiando y si no te cubre tus necesidades y no tienes un apoyo económico tomas otros caminos. Grandes y buenos atletas hay, pero a veces da un poco de pena que no haya deportistas más profesionalizados. Estaban Ruth Beitia o las hermanas Fuentes-Pila y ahora ha quedado un poco más huérfano. Ves que hay récords que duran 30 años y realmente no es que la gente sea peor, al contrario, sino que no le pueden dedicar tiempo porque no tienen el apoyo necesario.

Biografía RFEA – Alberto Martínez

Vídeo – Medalla de Bronce en 4×400 en el Campeonato de Europa de Pista Cubierta (Viena 2002)

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