Paula González: «La pista me dio grandes alegrías, pero me quedó un regusto amargo. Me sentía vulnerable en ella»

Foto. fotorunners.es 2016 Campeonato de España de Maratón Sevilla (03)

Texto de Ángela Ruiz Terán

Imágenes: Fotorunners / Agencias

La llama olímpica para un atleta no siempre se enciende por primera vez en la ceremonia de apertura de unos Juegos. La de la corraliega Paula González Berodia prendió un 21 de febrero de 2016 en un pebetero particular, las calles de Sevilla. Sus primeros 42,195 kilómetros se convirtieron, en poco más de dos horas y media, en su mejor recuerdo calzando unas zapatillas. Allí se proclamó campeona de España con mínima para los JJ.OO. de Río de Janeiro, allí se sintió más cerca de cumplir un sueño. Pero la llama llegó a quemar, y dolió. Una lesión hizo que se apagara antes de tiempo. Rosas y espinas de un asfalto que le ha dado tanto y que, como ella misma reconoce, supera a las alegrías que la pista le brindó durante años. Esa atleta cántabra que rozó el olimpismo, fue la misma niña que se inició en el atletismo en las carreras de las fiestas de su pueblo, San Felices de Buelna, y que con ocho años se federó en el club Corrales Maderas Buelna. La vida deportiva de Paula ha sido una carrera de fondo, de esas que le gustan a ella. Su primera internacionalidad la defendió en el barro, en el Campeonato de Europa de cross sub 23. A esta le siguieron una decena más, entre ellas el puesto de finalista en el Campeonato de Europa de pista cubierta de París en 3.000 metros; el Campeonato del Mundo de Londres en maratón; los 5.000 metros en el Campeonato de Europa de Zúrich; el 3.000 en el Campeonato del Mundo de pista cubierta de Estambul, misma distancia que corrió en el Europeo de pista cubierta de Goteborg; y los Campeonatos de Europa de cross. Además, fue campeona de España absoluta en nueve ocasiones –en 3.000 en pista cubierta, maratón, medio maratón y 10 kilómetros en ruta-. Paula, que ha escrito ya su nombre entre las mejores atletas cántabras de la historia, mantiene ahora la ilusión de volver a disfrutar de nuevo después de unos años marcados por las lesiones. Una atleta que continúa en lo más alto de la ruta y el fondo cántabro como plusmarquista en maratón, medio maratón, 10 kilómetros y 3.000 en pista cubierta.

– Ganó su primera medalla en el nacional de cross del 2006 y un año más tarde fue campeona de España promesa de 1.500 metros en pista cubierta, ¿supo ya ahí que quería dedicarse al atletismo?

Siempre me tomé el atletismo como un hobby, como una vía de escape, de desconexión. Cuando pensaba en lo que me tendría deparado el fututo a nivel deportivo, yo sólo soñaba con viajar representando a mi comunidad, o quizás consiguiendo una medalla, y quien sabe si algún día siendo internacional. Cuando empecé a codearme con las mejores atletas españolas me dije, y ¿por qué no?

– Antes de dar el paso a la ruta y al maratón, la pista cubierta también le dio muchas alegrías, especialmente ese Campeonato de Europa en París donde pasó a la final, ¿qué recuerdos guarda de esa cita?

Unas semanas antes estaba mermada por un problema de salud y mi objetivo era llegar lo mejor posible al Nacional de pista cubierta y ganarme allí el billete para disputar mi primer campeonato internacional bajo techo. En París lo cierto es que no iba con grandes pretensiones ya que por marca de inscripción no me correspondía pasar a la final. Calentando antes de la semifinal me caí y recuerdo que llegué a los servicios médicos hecha un mar de lágrimas, atacada de los nervios y muy dolorida, todo ello a escasos minutos de entrar en cámara de llamadas y salir a la pista. Así que puedo decir que guardo recuerdos de todo tipo.

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– ¿Por qué decidió dar el salto a la ruta y al maratón? ¿Cómo fue la adaptación a los entrenamientos para esa distancia?

En diciembre de 2014 me hice una rotura parcial del Aquiles, así que la pista cubierta quedó descartada. Con mucho trabajo alternativo y algunas semanas donde pude entrenar con normalidad y ya del todo recuperada, conseguí coger un buen pico de forma y llegar a marzo en buenas condiciones, consiguiendo un buen resultado en el nacional de cross y en los 10 kilómetros de Laredo, donde batí el récord regional. Mi entrenador, Germán Martínez, y yo, planificamos debutar en media maratón para ver cómo me adaptaba a los entrenamientos más largos pensando en el año siguiente, con la celebración de los Juegos y con un posible salto a la maratón. La pista me dio grandes alegrías, pero me quedó un regusto amargo. Siempre entrené muy bien y estuve capacitada para realizar mejores marcas, pero nunca salieron. Me sentía vulnerable, no encontraba mi sitio, no estaba cómoda. Así que la decisión de saltar a la ruta fue la más acertada, me adapté perfectamente. Las ganas y la motivación por probar distancias nuevas ayudaron mucho.

– ¿Cómo son los entrenamientos de una maratoniana? ¿Cuántos kilómetros puede hacer a la semana?

Son muy monótonos, a veces incluso aburridos. Hay que trabajar mucho unos ritmos concretos y para mí, viniendo de la pista, no ha sido fácil, pues en muchos entrenamientos he querido correr más de lo que debía y Germán ha tenido que frenarme. En comparación a otras atletas no soy de meter mucho volumen, la semana que más kilómetros hice fueron 159, pero siempre andaba rondando los 130-135.

– ¿Cuáles, considera, son sus puntos fuertes y débiles como atleta?

Soy tenaz, trabajadora, muy perseverante. Mi punto fuerte y mi punto débil es el mismo, mi mente. Cuando estoy bien, cuando puedo entrenar con normalidad, sin ningún contratiempo, soy muy disciplinada con todo. En cambio en éstos años tan duros, con tantos problemas, me he dado cuenta que cuando me quitan lo que más me gusta, todo lo que he construido anteriormente se desmorona. La nueva situación me genera ansiedad y me descuido.

– Sus debuts nunca han pasado desapercibidos. En su primer gran campeonato absoluto con la Selección Española pasó a la final y en su primer maratón quedó campeona de España y con clasificación para los JJ.OO. de Río, ¿Cuál es el secreto para llegar al día ‘D’ y la hora ‘H’ en el mejor estado de forma?

Ese trabajo es mérito de mi entrenador. Él es el que planifica las semanas de trabajo. Yo solo tengo que ceñirme al plan y cuidar los aspectos que dependen de mí (descanso y alimentación). Es muy importante tener seguridad en quien guía tus pasos.

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– Una lesión le privó en el último momento de vivir desde dentro los JJ.OO. de Río, ¿cómo afrontó ese momento?

Fueron días complicados porque en un principio me diagnosticaron inflamación en la articulación sacroilíaca. Al tratarlo y ver que no mejoraba, me hicieron una segunda prueba y vieron que tenía una fractura por estrés. El palo fue muy gordo. Por aquel entonces entrenaba en León y las pruebas las realicé en Madrid, gestionadas por la Real Federación Española de Atletismo. El viaje de vuelta fue horrible, creo que no paré de llorar ni un minuto. No estar cerca de mi familia en ese momento tampoco ayudó. Estuve días sin poder coger el teléfono y aunque Germán fue mi pilar fundamental, en el fondo él estaba viviendo la situación igual que yo. La lesión llegó en el peor momento, pero los deportistas somos conscientes y sabemos que estas cosas pueden pasar. El ánimo y cariño que recibí por parte de muchísimas personas me hicieron ver que era afortunada, pues habían disfrutado con mi victoria en Sevilla, con lo que ello conllevaba, y habían sufrido con mi lesión. Eso es lo mejor que me llevo del atletismo, así que había que seguir intentando hacer disfrutar a toda esa gente.

– En ese momento puso ya la mirada en Tokio 2020, ¿con qué ojos mira ahora los Juegos Olímpicos del año que viene?

Estamos viviendo una situación complicada, de incertidumbre y muchos cambios. No sabemos lo que va a pasar en estos meses, así que es difícil pensar en algo que no sea en mantener una buena salud.

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– Las lesiones le han castigado en el último periodo, ¿en qué momento se encuentra ahora?

Desde abril del 2018 llevo arrastrando una serie de problemas que comenzaron con dolor en ambas caderas e isquiotibiales. En la pierna derecha llegaron a desaparecer todos esos dolores, pero no así en la izquierda. Llevo dos años intentando dar con una respuesta, consultando con diferentes especialistas y tratando la zona desde diferentes puntos de vista, pero cuando mejoro lo hago por temporadas muy cortas, no más de cuatro meses.

– ¿Próximos objetivos?

El único objetivo que me puedo plantear en éstos momentos es el de seguir trabajando y buscando una solución que me permita volver a disfrutar de nuevo.

– ¿Cómo ve el presente y futuro del atletismo cántabro en el fondo?

Atrás va quedando una generación que ha conseguido ser lo mejor a nivel nacional, europeo y mundial, y hay que ir dando paso a los más jóvenes. En Cantabria hemos tenido grandes referentes, pero aprecio que hoy en día a nuestros atletas les cuesta más seguir haciendo deporte una vez que llegan a cierta edad. Aun así, tenemos atletas que van despuntando en sus respectivas categorías y en las distintas especialidades, y eso es sinónimo de buena salud deportiva para nuestra región.

Biografía RFEA – Paula González

Vídeo – Campeonato de España de 3.000 metros en Pista Cubierta de Valencia 2010 (Oro)

Vídeo – Campeonato de España de 3.000 metros en Pista Cubierta de Sabadell 2013 (Oro)

Vídeo – Maratón de Sevilla 2016

Vídeo – Maratón de Sevilla 2017

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